Normalmente no soporto este día, no porque envejezca, no tengo ningún problema con ello, todo lo contrario, con la edad me veo mejor, soy como algunos vinos (espero no picarme). Supongo que no me gusta mucho ser la protagonista de nada, y durante este día no puedo evitarlo.
Ayer decidí dedicarme algunos regalitos: pasé por H&M, no pude resistirme a sus pintauñas (que ya sé que lleva acento, pero es que no puedo, es feo "pintaúñas", pierde todo el glamour) tamaño minúsculo y al precio fabuloso de 0'95 euros, pero también caí con la ropa, tenéis que visitar la sección de niños, hay verdaderas maravillas; luego, como tenía un descuento de Marionnaud, pasé por su tienda, pensé que no compraría nada, porque viviendo en Andorr
a me parecía que no podría salirme más barato nada, por suerte me equivoqué, porque había olvidado que a mi descuento tenía que sumarle el 20% que tienen durante esta semana, así que... me compré una colonia, aunque nunca adivinaríais cuál, porque me sorprendió muchísimo incluso a mí.Hace tiempo que me ha dado por oler las colonias de niños, suelen ser muy frescas y los olores no son excesivamente pesados, como me ocurre con las de los adultos, pues me enamoré. Ya me habían hablado de Bulgari, y de su colonia Petits et Mamans, pero fue olerla y enamorarme, no sé si me recuerda a los polvos talco o a una mezcla de niñez feliz que me envuelve entre los versos de Rubén Darío: "Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar no lloro... y a veces lloro sin querer".









