martes, 8 de septiembre de 2009

Lo siento

Lo siento.
De verdad.
¿Me entiendes ahora?
Qué fácil es estar tan cerca de la locura...
Te quiero.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Quédatelo tú

Esto toca a su fin.
Hace unas semanas decidí que no quería volver a verte, que sólo nos hacíamos daño el uno al otro, y te lo dije. Durante unos días no me dijiste nada, eras feliz, no te importaba porque en ese momento yo era totalmente secundaria, y sufrí en soledad lo que muchos llaman el duelo.
Después de esos días de éxtasis te diste cuenta de que yo existía, y entonces volviste a preocuparte por mí. Hoy te lo he comentado y me has dado la razón, me has dicho que hay veces en que uno debe quererse más a uno mismo (literal), pues bien, ha llegado el momento de empezar a quererme un poco, ¿no?
Te he estado observando, no hay nada en ti que siga amando; sólo algunas veces, como el dia de hoy, vuelves a ser ese amigo que tanto recuerdo y que desaparece tras una amargura constante. Te atreves a decirme que sólo te aporto negatividad, que olvide el pasado. El pasado es lo que sostiene una amistad, ¿lo entiendes?
Creo que tengo tanto dolor dentro de mí que es imposible mirarte a los ojos y no sentir algo de rencor. Intento contenerme, no abusar del sarcasmo, pero es mi única defensa para no hundirme, para no odiaros, así que no puedo evitarlo, ¿no crees? sería malsano.
Lo siento, tengo que empezar a quererme.
Contrariamente a lo que crees no te deseo mal alguno, ni a ella, es sólo que no puedo mirarte a los ojos y seguir disculpándote, ni soportando tu melancolía, tus días malos, tus ataques de ira. Me siento anulada.

domingo, 30 de agosto de 2009

Disc Drop

Soy R3PO

Tiene su qué eso de suplantar identidades. Lástima que algunas (supremas, como la tuya, y borra de tus labios cualquier atisbo de ironía que no utilicé...) sean difíciles de suplantar. Hacerlo es afearse a uno mismo (una misma, mismamente).

Pues sí. Te diría que ya que tomó tu nombre, se lo prestes de aquí en adelante. Pero sólo para su blog, eh. Si quiere algún comentario, que se lo cocine solita. Cualquier sherlok de tres al cuarto sabría distinguir entre las palabras de alguien antes y después (es decir, entre el real y el suplantante).

Y hablando de suplantes (que no de implantes, que tampoco me vendrían nada mal), te confesaré que llevo unas semanillas con R3PO bastante enfadado pobre, porque ha descubierto que intento suplantar su identidad (peor, su cuerpo, aightn). ¿Sabes qué pasa? Que tiene que ser un gustazo ese fresquito de la piel de un robot, y sobre todo esa inteligencia suprema para conocer el entresijo de cables que configuran su interioridad y esa habilidad para desconectar el que funciona incorrectamente. ¿Y qué decir de ese juego de botones y lucecitas? Que seguiré intentándolo, a ver si encuentro el stand by.

BEsitTos.

viernes, 28 de agosto de 2009

Cambiar de canal

¿Te diste cuenta de que estamos en el Google?

Existimos. O eso creo. ¿Te parece que sí?

Bueno. Yo creo que sí. He pasado un momentito a darle de comer a los peces y he leído tu nota (valeeeee, la he releído, que soy igual de angustias que tú y miro compulsivamente las mismas cosas cada veinte minutos).

Siento el dolor. De verdad.

¿Quélevamosahacer si no existe un botoncito para desenchufar y cambiarnos de canal tan fácilmente?

jueves, 27 de agosto de 2009

Coherencias

Escribía Borges en uno de sus poemas (pobrecito mío era un monstruo de la literatura pero un poeta ligeramente limitadillo) que si volviera a nacer sería más tonto y cometería más errores y andaría descalzo por la vida sin paraguas ni paracaídas.

Nos hemos equivocado juntos infinitas veces, y aun así, ha sido bonito compartir contigo tantas cagadas, tanto empeño en caminar juntos a pesar de mis estupideces, tantos enfados (sí, también eso), con sus momentos tiernos y sus ratitos cotidianos. Equivoquémonos otra vez, a menudo, en otro plano, es cierto, pero por puro placer (y conste que no hablaba de exo))).

El otro día escuchaba a dos amigas que conversaban en un bar. Una le explicaba a la otra que sólo había podido ser amiga de uno de sus exes. Que sólo con Periquito (llamémosle así porque ya sabes que la memoria no es mi fuerte) seguía manteniendo contacto. Creo que decían que habían vuelto a ser amigos. Que haberlo sido una vez era lo que les permitía seguir tendiendo puentes.

Tú y yo fuimos buenos amigos. Que me odias, lo sé. Que me hubieras partido el paraguas en mi cabecita reluciente, pues también lo sé. Que te escribí poco, lo sé. Mucho menos de lo que merecías, no creas que no soy consciente. Déjame remediarlo.

¿Es coherencia? Sí. Sin duda. Además, a unas malas, siempre puedes darle al botoncito rojo (a ese de "Suprimir el blog") si te cansas, o dejar de escribir si no te vengo en gana.

Eso opino. Dixit.

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